Sobrevivencia
Había nevado todo el día mientras el viento frío tiraba la nieve en todas direcciones. Ana observaba la nevada mientras se sentaba en el autobús. De pronto, Ana recibió una llamada telefónica e inmediatamente reconoció la voz de su madre, quién llamaba de Chicago.
“Ana…. Ana….Hola. ¿Cómo está mi hija? ¿Qué pasa en Colorado?”
“Hola mamá. Todo está bien, gracias, y usted…. ¿Cómo está?”
Había una gran pausa en la conversación. Ana tenía un sentido de preocupación porque la voz de su madre parecía aprensiva y miedosa.
“¿Qué pasa mamá? Me da la impresión de que se preocupa por algo.”
“Ana, el médico ha encontrado un tumor maligno en mi ovario. Tengo cáncer ovario.”
El teléfono de Ana se cayó en el asiento del autobús y las lágrimas fuertes de Ana hicieron eco por el autobús. La gente en el autobús la miraba fijamente mientras ella gritaba a su madre: “No, mamá. ¿Es verdad? No lo creo.”
El teléfono de Ana se cayó en el asiento del autobús y las lágrimas fuertes de Ana hicieron eco por el autobús. La gente en el autobús la miraba fijamente mientras ella gritaba a su madre: “No, mamá. ¿Es verdad? No lo creo.”
Las palabras de su madre resonaban por la mente de Ana. Ana se sentía como si el mundo se hubiera desmoronado. Su madre siempre había cuidado a Ana, pero ahora fue tiempo para que Ana curara a su madre. Ana no estaba preparada para esta transición en su vida.
Tres semanas pasaron; Ana recibió una llamada del teléfono de su madre en Chicago. Su madre había terminado su primer día de quimioterapia.
“¿Cómo fue la quimioterapia, mamá? ¿Tenía dolor durante el proceso? ¿Se sentía cansada o enferma?”
Su madre respondió en una voz débil: “No…. No tenía nauseas, pero me sentía tan cansada. Hoy no podía moverme de mi cama. Quería dormir todo el día. El doctor me dijo que mi pelo se caería pronto. Tengo miedo del día cuando mi pelo empezará a caerse”
Ana tenía fe en los efectos de la quimioterapia como una cura para el cáncer, pero no le gustaba que su madre se sintiera tan débil porque siempre había tenido mucha energía. Ana estaba contenta con la decisión para usar la quimioterapia como un medio de tratamiento pero Ana hubiera deseado que existiera otra manera de tratamiento para matar las células del cáncer. Ana no quería que su madre sufriera. Por eso, decidió regresar a Chicago para cuidar a su madre con el apoyo de su padre.
Dos meses pasaron, Ana finalmente regresó a Chicago para visitar a su familia. Ana entró en la casa. Inmediatamente, su madre y su padre le dieron un fuerte abrazo. Ana se sorprendió por la apariencia de su madre porque su pelo, sus cejas, y sus pestañas habían desaparecidos completamente. Ana empezó a llorar porque se dio cuenta de la realidad que su madre estaba enferma. Ana fuertemente la abrazó.
“Mamá. ¿Cómo se siente? ¿Tiene dolor?”
“Un poquito, mi hijita, pero estoy combatiendo esta enfermedad horrible. Yo puedo
combatir el cáncer. No te preocupes, mi hija.”
combatir el cáncer. No te preocupes, mi hija.”
A Ana le parecía como si el cáncer destruía el cuerpo de su madre. Su madre parecía muy enferma. Tenía ojeras, su cuerpo estaba débil, y adelgazaba. A Ana no le gustaba su apariencia porque parecía una persona diferente, sin vitalidad. Se sorprendió que su madre era tan optimista y determinado para combatir el cáncer porque la salud de ella se deterioraba. Ana se enfadó con el cáncer pero se dio cuenta de necesitaba dar a ella la fuerza y la esperanza para combatir el cáncer porque si Ana no tuviera la fuerza, el espíritu de ella se debilitaría.
“Mama, nosotros mataremos el cáncer. Mama, usted tiene la fuerza para sobrevivir esta enfermedad.”
Durante los meses siguientes, Ana y su madre pasaron mucho tiempo juntas. En las mañanas, iban a la iglesia para rezar. Durante estos momentos de silencio en la iglesia, Ana sentía la presencia de Dios y rezaba a Dios para la recuperación de su madre y para las mujeres a través del mundo que sufrían del cáncer. Ana y su madre compraban bufandas y gorros de colores diferentes para la cabeza de su madre. Ana y su padre iban al hospital con ella para su quimioterapia. Esos días fueron los peores para la familia porque pasaban el día en el hospital dónde había tantas personas enfermas. Debido a la quimioterapia, ella siempre se sentía débil, cansada y nausea. Estos síntomas continuaban varios días después de cada tratamiento. A Ana le costaba que su madre estuviera enferma porque antes de la quimioterapia, ella era positiva y robusta. No le gustaba a Ana que ella hubiera sufrido del cáncer. Como el proceso de quimioterapia continuaba, la relación entre Ana y su madre crecía porque pasaban mucho tiempo juntas.
Seis meses pasaron. Ana, su madre, y su padre viajaron al hospital para la reunión con el oncólogo. La familia recibió buenas noticias del médico. Los indicadores del cáncer habían disminuido, lo que significaba que la quimioterapia había acabo con la expansión de las células cancerosas. El padre de Ana abrazó a su hija, Ana, y a su esposa, quién se echó a llorar.
La madre de Ana exclamó: “Mi hijita…. Nosotros hemos conquistado esta enfermedad trágica. Hemos peleado contra el cáncer y nosotros hemos ganado. Te amo mi hijita. Gracias por tu apoyo, tu abrazo y tu compasión durante mi sufrimiento. No sé qué habría pasado sin tu presencia en mi vida.”
La madre de Ana exclamó: “Mi hijita…. Nosotros hemos conquistado esta enfermedad trágica. Hemos peleado contra el cáncer y nosotros hemos ganado. Te amo mi hijita. Gracias por tu apoyo, tu abrazo y tu compasión durante mi sufrimiento. No sé qué habría pasado sin tu presencia en mi vida.”
Ana inmediatamente dio las gracias a Dios por la salud de su madre. Ana se dio cuenta del poder de la fe por la experiencia de su madre. El éxito de su lucha había creado un nuevo capítulo en la vida de ella, una nueva oportunidad para vivir su vida.
Me encanta tu historia mucho. Es muy triste, y con los detalles es posible para imaginar los sentimientos de Ana, como cuando su teléfono se cayó en el autobús. Es algo que muchas personas necesitan sufrir por para vivir con cáncer, y para ganar sobre la enfermedad, y pienso que pudo capturar los sentimientos y los momentos importantes del sufrimiento. Me gusta como tienes mucho dialogo entre Ana y su madre, y de otras personas también.
ResponderBorrarSu cuento es muy triste porque hay muchas personas y familias que afecten por cancer cada día. Es muy visual porque sus detalles y para mí, es como un "película corta" en mi mente. Cuando describes la llama por telefono de su mama, puedo ver el telefono cae y sus lagrimas hicieron eco en el autobus. Es como el tiempo es en movimiento lento con effectos dramaticas.
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